Desde que Fidel Castro llegó al poder, cientos de vallas y carteles han hecho referencia al enemigo de su revolución: el gobierno norteamericano, con su poderío militar y la CIA a su servicio. Mi tío no se llama Sam reúne por primera vez una selección de imágenes de esas obras, en su mayoría inéditas, y ofrece un recorrido visual por el discurso gráfico que la propaganda cubana ha utilizado para hablar de los diferentes temas y episodios que desde 1959 han marcado la relación entre Cuba y los Estados Unidos. El Tío Sam con las manos cortadas, la cabeza de la Estatua de la Libertad clavada en una bayoneta o un cubo de basura con los colores de la bandera norteamericana son algunas de las atractivas imágenes que se incluyen en el libro. Ever since Fidel Castro came to power, hundreds of billboards and posters have alluded to the enemy of the revolution: the US government, with its military might and the CIA at its service. Sam Is Not My Uncle gathers for the first time a selection of these works, most of which have never before been published in book form. It offers an overview of the images that Cuban propaganda has used to reference different issues and episodes that have marked US-Cuban relations since 1959. Uncle Sam with his hands cut off, the head of the Statue of Liberty impaled on a bayonet, a trash can decorated with the Stars and Stripes: these are some of the striking images included in this book.